Alemania, que había pasado un tiempo sin avanzar en sus esfuerzos ecológicos, por fin da otro paso adelante con el hidrógeno. Haciendo uso del hidrógeno como combustible, Alemania espera reemplazar en parte el uso de otros combustibles tradicionales con efectos negativos sobre el medio ambiente.

La razón de esto se debe a que al quemar hidrógeno, el subproducto generado es vapor de agua. Por otro lado, al utilizar carbón, petróleo o gas se liberan gases y residuos dañinos para la atmósfera. En pocas palabras, el uso del hidrógeno como combustible alternativo no produce gases de efecto invernadero.

Buenas expectativas a pesar del atraso

Hidrógeno
Alemania ya ha utilizado el hidrógeno como combustibles para trenes.

Este es un paso importante para Alemania y sin lugar a dudas una opción interesante para salir de la dependencia del carbón. Sin embargo, Alemania comienza unos pasos atrás en la carrera pues países como China, Japón y Gran Bretaña ya tienen unas cuantas políticas en esa dirección.

De todas maneras, el uso del hidrógeno como combustible parece tener muy buen comienzo en Alemania. Especialmente, el interés mostrado tanto por el sector público como privado deja una base muy alentadora.

Solo en el último mes, el Ministerio de Economía alemán ha presentado 20 laboratorios que se encargarán de investigar el hidrógeno. Adicionalmente, hay miras al desarrollo de tuberías especiales para transportar el hidrógeno y facilitar su uso en diferentes ubicaciones.

Por otro lado, en Japón ya hay vehículos que utilizan celdas de hidrógeno como su fuente de energía. La contraparte en Alemania es su primer tren que se mueve gracias al uso del hidrógeno como combustible. 

Un nuevo combustible en Alemania

Hidrógeno como combustible
Estación de servicio de hidrógeno en Alemania.

Esta fuente de energía es algo nueva en Alemania, porque el país había apostado hacia el desarrollo eléctrico. Sin embargo, cada día se muestra más interés por parte del público y proveedores de servicios en el desarrollo de este combustible alternativo.

Otra de las razones del atraso en el desarrollo de este combustible es el riesgo de seguridad que conlleva su producción. Precisamente, su producción es muy volátil, lo que implica medidas extra de seguridad y protocolo.

En consecuencia a los riesgos, el precio de producir hidrógeno aumenta sustancialmente haciéndolo un combustible relativamente costoso.

Afortunadamente para los amantes del medio ambiente, estos costos y riesgos no son un obstáculo ineludible. Esto se ve gracias a los crecientes esfuerzos de Alemania para reemplazar sus fuentes de energía tradicionales. Y qué esfuerzos, pues el gobierno alemán invertirá más de 98 millones de euros en sus nuevos 20 laboratorios.

Todo esto se justifica gracias a que la infraestructura Alemana se presta de manera natural para incorporar este gas verde. 

En definitiva, aunque los primeros pasos son lentos y falta un largo trayecto, Alemania está decidida a avanzar por este camino.