Según datos del Financial Times, el año 2018 cerró con un descenso en el volumen de automóviles vendidos en China por primera vez en las dos últimas décadas. Entre otros, este es un indicador de que los ciudadanos chinos prefieren los coches compartidos a comprarlos.

China compite por ser el primer modelo económico del mundo. Aunado al fenómeno de la globalización, lo que pasa en este país es objeto de observación. Por eso, los acontecimientos del sector automovilístico en el país asiático alerta a inversores y analistas del planeta.

China lidera la economía del intercambio

Los análisis apuntan a que este país está a la vanguardia de lo que se conoce como economía del intercambio. Consiste en sacar provecho de los recursos infrautilizados que se tienen. El cambio de mentalidad genera resultados macroeconómicos como la marcada tendencia deflacionista al debilitar el consumismo que dominó el pasado siglo.

China Carsharing

Una de las evidencias de este modelo es que los autos de uso particular están dejando de ser un bien del consumo familiar. En su lugar el empleo de coches compartidos para el traslado cotidiano se ha convertido en la opción preferida.  La demanda de coches compartidos será muy superior en la medida en que el sector juvenil tenga capacidad de decisión.

Los jóvenes no solo prefieren los viajes en coches compartidos. También tienen una tendencia mucho más alta al ahorro que anteriores generaciones.

El emplazamiento a la baja de los fabricantes de coches

Los gobiernos locales de China están apoyando la fabricación de autos eléctricos y la producción de baterías. Desde Pekín se están implementando diversas políticas dirigidas al cambio de los tradicionales coches contaminantes por otros más limpios y amigables con el medio ambiente.

Los fondos de inversión de alto riesgo están apostando a la caída del valor de los principales fabricantes de coches chinos y de sus socios occidentales e incluso los japoneses y alemanes. En general, hay una fuerte tendencia a consumir cada vez más coches compartidos.

Para los fabricantes de coches la situación es preocupante. Más aun cuando los analistas de uno de los grupos de banca de inversión y de valores más grande del mundo, Goldman Sachs, señalan que “los inventarios están en el nivel más alto de los últimos años, y las ventas continuarán reduciéndose. En 2021 retrocederán a niveles de 2017”.

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