Los avances tecnológicos en los coches autónomos van increíblemente rápido y el proyecto Trustonomy es una prueba contundente de eso. La Unión Europea ha estado financiando un proyecto que aprovecha modelos matemáticos y estadística avanzada para estudiar riesgos potencialmente altos.

Desde el 2017, investigadores de la Universidad de Washington descubrieron una forma para confundir los sistemas de los vehículos autónomos. Algo tan sencillo como poner pegatinas a las señales de tráfico puede causar daños severos en la conducción autónoma. Una señal de alto puede ser afectada solo añadiéndole las palabras love y hate, por ejemplo. Los coches lo interpretaban como una de velocidad máxima 45 millas por hora.

Otro problema que presentaban los coches autónomos era su vulnerabilidad ante diferentes ataques de hackers. En los últimos años han sido afectadas funciones como el aire acondicionado, el audio del coche o los limpiaparabrisas. Incluso algunos ataques más agresivos han logrado afectar el motor. Uno de los grandes retos del  proyecto Trustonomy es hacer los algoritmos de aprendizaje automático fuertes frente a ese tipo de ataques.

La influencia del ICMAT

El proyecto Trustonomy consiste en realizar un análisis de riesgos y oportunidades potenciales que surgen con la llegada del coche autónomo. “Una vez hecho el análisis, las matemáticas ayudan a hacer los algoritmos de procesamiento de la información, predicción y toma de decisiones de los coches más robustos”, afirmó David Ríos investigador del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT).

Trustonomy
Sede del Instituto de Ciencias Matemáticas, en Madrid.

Para estudiar todos los riesgos, se desarrollarán modelos de aprendizaje automático. Estos modelos se basan principalmente en estadística bayesiana y teoría de juegos. Dichos métodos, permitirán dar respuestas más seguras ante situaciones no esperadas y de incertidumbre, además hacer predicciones más acertadas. También indicarán cómo actúan otros agentes del entorno del vehicular como lo son las personas, animales y otros coches.

El proyecto Trustonomy y su impacto económico

El proyecto también incluirá modelos estadísticos del impacto de la conducción autónoma en el empleo y la economía. Se espera que con la llegada del coche autónomo, caduquen algunas profesiones y lleguen otras nuevas.

Ríos expresó “Puede que la profesión de taxista desaparezca y en su lugar haya una compañía de coches autónomos que te ayuden a desplazarte sin necesidad de conductor”. Además el sentido de propiedad también cambiará porque “deja de tener sentido tener un coche propio”. La idea de que un coche autónomo haga la carrera hasta el trabajo, la universidad, o cualquier lugar es muy atractiva.

Por lo pronto en el proyecto Trustonomy participan, además del ICMAT, otras 15 organizaciones de Italia, Polonia, Francia, Finlandia, Reino Unido, Grecia, Chipre y Luxemburgo.

Trustonomy

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