Actualmente ubicada en Redmond (Washington, Estados Unidos), Ural continúa fiel a sus orígenes, pero ahora ha presentado una moto con sidecar 100% eléctrica. Es la Ural E Project del futuro, que busca  apoyar la movilidad sostenible como moto eléctrica estilo retro.

De la Ural E Project, Zero Motorcycles aporta la batería, con una capacidad de 19,5 kWh lo que permite 165 km de autonomía, con un cargador integrado de 1,3 kW que en 13 horas en un enchufe convencional permite su recarga casi completa.  También provee su motor Zero Z-Force que puede dar hasta 45 kW de potencia.

La Ural E Project puede desarrollar una velocidad de 140 km/h, pero  su prestación es óptima a los 105 km/h y su aceleración instantánea la hace la Ural más rápida por el momento. Por ser una moto eléctrica con sidecar y de chasis reforzado, no es ligera. Sin embargo el peso es razonable, aproximadamente de 373 kg y cuenta con una capacidad de carga de hasta 227 kg.

En España, Ural tiene 4 distribuidores y es bueno saber que generalmente sus motos se venden por encargo.

Ural E Project
Ural probará suerte en el mercado de las motocicletas eléctricas con la E Project.

Los orígenes de Ural

Aunque quizás muchos no lo sepan, Ural ha sido una de las empresas fabricantes de motos con mayor nivel de producción a través de la historia.

Y es que sus motos retro-modernas no son precisamente un mito, por el contrario son muy reales y un ejemplo de calidad, resistencia y confiabilidad. Literalmente hablando, nacieron hechas para la guerra, y ahora cuentan con el valor agregado aportado por Zero Motorcycles, una empresa estadounidense.

Ural, que se especializa en fabricar motos con sidecar, es también productor de motocicletas para llevar carga pesada. Prácticamente sus vehículos son como tractores de tres ruedas, dotados como un todo terreno.

Aunque originalmente Ural destinó su producción para abastecer la demanda militar, en los años 60 cambió su orientación hacia lo civil, pues la alta demanda de sus motos estilo retro con sidecar, no permitió que cesara su producción.

Sus motocicletas con sidecar, con gran resistencia para desplazarse y transportar mercancías por carreteras en las que un camión no podría aventurarse, supieron abrirse camino en el competido mundo de las motos. Ya en los 70 su mercado se expandió a todo el mundo, para algunos como herramienta de trabajo duro, para otros, como vehículo de uso lúdico o de culto.

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