Carpooling y Peer to Peer son solo algunas de las modalidades de movilidad compartida que hoy ofrecen, como solución a los problemas de congestión vehicular de las grandes ciudades, los desarrolladores de aplicaciones y los fabricantes de automóviles. Todas las opciones apuntan a un uso más inteligente del coche.

Cada modalidad tiene sus ventajas particulares y diferentes maneras de facilitar la movilidad compartida. Y ya no solo apuntan a beneficiar al usuario que necesita trasladarse, en algunos casos también buscan favorecer a los propietarios de los coches. A continuación, presentamos estas dos modalidades que están teniendo auge en la actualidad.

La movilidad Peer-to-Peer

En la modalidad Peer to Peer, el propietario renta su vehículo a otra persona.

Un buen ejemplo de servicio de movilidad compartida es Peer to Peer o P2P, una nueva manera de compartir, que consiste en que una persona da en alquiler su propio coche a otra. Esta forma de movilidad compartida tiene numerosas ventajas.

El P2P car rental facilita al propietario dar su coche en alquiler, mientras no lo necesite. Así se ayuda a cubrir los gastos que implica tener un coche. Por su parte, quien lo solicita en alquiler, no tiene que preocuparse por los altos costos de adquisición de un coche y evita incurrir en gastos de mantenimiento.

Esta modalidad colabora en la reducción de las emisiones, disminuye gastos y hasta permite compartir experiencias. Adicionalmente, al ser una propuesta cuyo trámite está totalmente digitalizado, Peer to Peer es una excelente y amigable opción para los millennials, grandes fans de la tecnología.

La movilidad por Carpooling

El carpooling consiste en compartir el coche con otras personas que se dirigen hacia un mismo destino, tras un acuerdo mutuo de cooperación y regularidad.

Por otro lado está el Carpool o Carpooling, que consiste en compartir el coche con otras personas, bien sea para para viajes periódicos o para trayectos puntuales. Así se puede reducir la congestión de tránsito en las grandes ciudades y además, facilitar los desplazamientos a quienes no tengan coche propio o simplemente no deseen usarlo. Como valor agregado, esta práctica disminuye de emisiones de CO2 y propicia una mayor interacción entre quienes realizan los mismos recorridos.

Este tipo de movilidad compartida es un sistema cooperativo que implica diferentes grados de regularidad y compromiso y es una excelente forma de administrar, pues implica que los gastos del viaje serán divididos en partes equitativas entre los pasajeros y el conductor, quien no busca ganar dinero extra, sino disminuir sus costos de combustible, peajes, entre otros.

Cualquiera de las modalidades enfocada en repensar el uso de los coches para una movilidad compartida, seguramente será aceptada, pues cada día se hace más patente que las nuevas generaciones ya no necesitan tener un coche propio para poder trasladarse de forma eficiente.

Fuentes: Sharing España, InfoBae

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