Cuando pensamos en el apartado técnico de un vehículo autónomo, probablemente nos venga a la mente láser, radar, lidar o, en el caso de Tesla, visión computarizada, y probablemente demos por sentado que incorporan GPS. Puede que precisamente ese sea un punto débil de los vehículos autónomos cuando se mueven por ciudades con edificios muy altos, o ‘cañones urbanos’ como se les conoce, ya que estas estructuras influirán la señal GPS.

Según el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano (CTBUH por su siglas en inglés), el número de edificios considerados altos, los que superan los 200 metros, han aumentado un 650% en los últimos 5 años, y se prevé que se incremente un 20% en 2020 respecto al año anterior. Esto sin duda afectará la recepción de señal GPS a nivel de suelo y, por ende, el buen funcionamiento de la navegación, algo muy sensible en vehículos autónomos.

Si a esto le sumamos las ondas de radio botando entre calles y edificios, además de la interferencia del campo magnético del sol, los vehículos autónomos tienen otro gran reto por delante. Las consecuencias a nivel operacional pueden ser notables, producto de la dependencia de estos vehículos de la navegación basada en señales satelitales. Ante esto, surge Oxbotica, una startup británica, parece tener la solución a este problema.

¿Qué solución ofrece Oxbotica para los vehículos autónomos?

En Oxbotica han estado trabajando en una alternativa que combina radares, cámaras y láseres. Afirman que otras compañías han intentado subsanar esta dificultad usando unidades de navegación inerciales, combinando GPS, giroscopios y acelerómetros. Esto reduciría la dependencia del GPS. Sin embargo, afirman que Oxbotica es la única compañía que hace esto con visión computarizada, láser o radar.

El sistema de localización de Oxbotica a través de radares supera a cualquiera que funcione con señal GPS, incluso con cielos despejados, de hecho, el sistema es capaz de ‘ver’ a través del polvo o la lluvia, según la startup británica. La principal ventaja de este desarrollo reside en la consistencia de la conducción incluso cuando el vehículo va por zonas con edificios altos, cañones o incluso bajo tierra.

Si pensamos en las posibles aplicaciones de este sistema, la minería, logística, reparto y distribución son algunos de los sectores más beneficiados. Desde Oxbotica afirman que si el vehículo entra en una zona boscosa en la que no se vea el cielo, el sistema continuará con la ruta y los parámetros predefinidos, sin necesidad de cambiar líneas de código según las condiciones del camino y entorno.

Foto de zhang kaiyv en Pexels

La plataforma de software Universal Autonomy, como le denomina Oxbotica, ya se está usando en minas, canteras, almacenes, pero también en diversas ciudades en Europa, Asia y América que cumplen con las características de ‘cañones urbanos’, donde los edificios altos crean puntos ciegos para los sistemas GPS. En este sentido, es una realidad que este problema puede solucionarse, ¿pero a qué precio?

Estamos viendo clientes que han dependido del GPS durante años; ahora les estamos mostrando que sus vehículos no han estado donde creían que estaban

Paul Newman – Cofundador de Oxbotica

La historia de Oxbotica es relativamente reciente, fue fundada en 2014 por Paul Newman e Ingmar Posner, profesores de la Universidad de Oxford. Entre sus múltiples hitos, en 2016 se convirtieron en la primer empresa en lanzar un vehículo autónomo a las calles de Reino Unido. Cuenta además con sendos acuerdos con ZF y Cisco, por citar algunos, pero sigue siendo una empresa independiente, algo raro en estos días de partnerships a lo grande.

Foto de cabecera: Nate en Pexels

Vía | Forbes y Oxbotica

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