¿Qué ocurre cuando un vehículo autónomo se ve involucrado en un accidente de tránsito?, ¿quién debe asumir la responsabilidad civil, el dueño del vehículo o el fabricante? Quizá las diversas estadísticas proporcionadas por los diferentes sectores involucrados deberían facilitar la respuesta. Sin embargo, esta no es la realidad. Entre otros aspectos, porque es muy poco lo que se ha legislado sobre los sistemas de conducción autónoma con incidencia en la seguridad. Además, no parece existir acuerdo sobre las variables que se deben estudiar para obtener estadísticas sólidas, que aporten datos significativos sobre la seguridad de las operaciones de autoconducción.

Son muchos los factores que complican la obtención de estadísticas que permitan evaluar la seguridad de los vehículos de  autoconducción. Por ejemplo, si se desea hablar de accidentes ocurridos en las vías, hay países como Estados Unidos que permiten realizar pruebas en vías públicas en estados como Arizona o California. En estos casos, las carreteras pasan a ser un laboratorio viviente, involucrando a otros usuarios  que no tienen derecho a opinar sobre participar o no en este ensayo, pues ni siquiera se les consulta.

La seguridad de los vehículos autoconducidos es responsabilidad de todos

Ante la inaplazable comercialización de los vehículos de autoconducción, para fabricantes, usuarios y gobierno, es importante establecer acuerdos que permitan dar mayor claridad sobre la seguridad de estos vehículos. En este sentido, aunque cada estadística presentada tiene tanto adeptos como detractores, lo cierto es que son necesarias y basándose en ellas, será posible dar respuesta a las inquietudes de todos los interesados.

Los líderes de la industria, los académicos y los representantes de los entes gubernamentales son quienes deberían generar, sobre la base de resultados de seguridad positivos, los indicadores principales. Desarrollando y compartiendo bases de datos, sostenidas con los resultados obtenidos en los diversos estudios realizados por todos los sectores involucrados, se pueden identificar los valores de los indicadores que realmente den luces sobre la seguridad de los vehículos autoconducidos, en contraste con los vehículos manejados por humanos.

Sin esperar la llegada de eventos adversos, como choques u otros accidentes para contarlos; integrando criterios valiosos como los informes anuales de retirada de los fabricantes y sus correspondientes motivos; con los resultados de las pruebas en campo directo y todos los parámetros que aporten a la seguridad de conducción de vehículos, se podrán obtener las estadísticas que demuestren la seguridad de los vehículos autoconducidos.

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