¿Puedes imaginar que con sólo unos clics puedes ayudar a mejorar el sistema de los coches autónomos? A partir de imágenes, se crean datos y se genera información usualmente preparada para que las computadoras puedan entenderla.

Esta es la esencia del trabajo desarrollado por muchos habitantes de un país africano, que han visto cómo poco a poco, van cambiando sus condiciones de vida.  

Y es que aunque muchos lo desconozcan, allí se recaba información que es parte vital de algunas de las empresas más importantes y prestigiosas de Silicon Valley. Además, con mano de obra muy económica y capacitada.

Este proceso, constituye una fuente de ingresos para una gran cantidad de personas en ese país africano. Genera también materia prima vital, para empresas que se dedican al sector de la Inteligencia Artificial (IA).

Kenia, el país donde los coches autónomos aprenden

Más de 1000 kenianos se dedican al proceso de alimentar bases de datos que luego mejorarán, por ejemplo, el desempeño de los coches autónomos. En pocas palabras, así también ayudan a “enseñar” a estos vehículos.

Aunque pareciera sencillo, este trabajo es de suma importancia para el desarrollo de la IA. Específicamente, para los coches autónomos, significa la oportunidad de volverse “más inteligentes”.

Entrenando vehículos autónomos
En Kenia, las empresas más importantes de la Inteligencia Artificial en Silicon Valley han visto una oportunidad.

El proceso consiste en captar imágenes y  luego almacenarlas para, posteriormente, poder detectar casi todo lo que figura en ellas. Por ejemplo, pueden aparecer personas, coches, señales de tránsito, semáforos, alertas o avisos, animales, entre otros elementos.

Nada en estas imágenes es insignificante. Por el contrario, cada elemento identificado y catalogado, es alimento para esas inmensas bases de datos que nutren los “cerebros” de la IA.

Imaginemos el procesamiento de millones de estas imágenes previamente capturadas y posteriormente descargadas en un sistema de IA, de un vehículo autónomo.

Esto implica que este automóvil autoconducido, ahora, puede comenzar a reconocer o detectar como conocidos, esos elementos u objetos de la realidad. Presumiendo entonces que, entre más datos se tengan almacenados en el sistema del vehículo autónomo, más “inteligente” será este automóvil.

Lo interesante es que la alianza entre las empresas del sector de IA y las que se encargan de captar y entrenar a los habitantes de este país africano, resulta beneficiosa tanto para ellos como para quienes son usuarios de los equipos que usan tecnologías de punta, tales como los coches autónomos.