Uno de los grandes retos que están enfrentando las ciudades con la irrupción de la Micromovilidad es la definición de zonas de operación, por donde circulan los distintos vehículos de movilidad personal, pero también donde aparcan. Ante esto, surge la oportunidad de debatir en torno a la implementación de zonas de aparcamiento y recarga tanto de bicicletas eléctricas como de patinetes eléctricos compartidos. ¿Tendría sentido?

Todo lo que ha traído consigo la pandemia ha hecho que nos replanteemos muchas cosas de nuestro día a día, el teletrabajo o ‘home office’ parece que se consolidará, con lo cual, habrá menos coches en las ciudades. Por otra parte, los que necesiten moverse sí o sí, buscarán otras alternativas, para muestra el boom de ventas de patinetes eléctricos y bicicletas eléctricas para afrontar la nueva normalidad.

La gran ventaja de este tipo de vehículos, en realidad dos, es que son un medio seguro de transporte en términos de distancia social, pero también favorecen que la movilidad diaria sea cada vez más sostenible. A medida que su uso se va extendiendo, por qué no plantear que se integren todavía más en el espacio de la ciudad. En varias ciudades europeas están reordenando el espacio público, podría ser a gran oportunidad.

bicicletas compartidas en L'Hospitalet

¿Cómo podrían integrarse los patinetes eléctricos y las bicis eléctricas en la ciudad?

Está claro que las bases, bahías, docks o aparcamientos de bicicletas eléctricas son los más comunes, y no siempre son muy bonitos. Pero esto precisamente es un punto en el que se debe trabajar. Así como varias ciudades han aprovechado espacios de aparcamiento de coches para ampliar terrazas de restaurantes y bares, así como ofrecer más espacio verde, podría encajar perfectamente para la Micromovilidad.

Debemos admitir que no gusta encontrar patinetes tirados en el suelo, o varias unidades en fila que muchas veces entorpecen el paso. Tener un espacio seguro para dejar estos vehículos favorecerá el cuidado de los mismos. Se puede plantear con estructuras que instaladas sobre la calzada, en plazas de aparcamiento para coches, desahogando aceras y ofreciendo espacio para aparcamiento y recarga de vehículos de movilidad personal.

Si vamos un poco más allá, una estructura de este tipo puede servir de ‘gancho’ o dar mayor (y mejor) visibilidad a estos vehículos, destacando su vocación sostenible. El operador británico de bicicletas compartidas Beryl ha diseñado un aparcamiento de estructura modular que permite agregar más bahías de carga o docks si surge la necesidad. Además, la decoración se adapta al entorno a través de distintos colores y materiales.

Estas bases o aparcamientos ofrecen, incluso, bancos para que los peatones descansen, tienen el propósito de facilitar el acceso a los vehículos, reducir costes operativos, sobre todo con los patinetes eléctricos, ya que no hay que recogerlos en un vehículo para llevar a cargarlos. Además, son de fácil instalación, e incluso pueden ser itinerantes, es decir, ser instalados en una zona que tenga necesidades concretas por un tiempo determinado.

¿Qué beneficios tendrían estos aparcamientos para los usuarios de patinetes eléctricos y bicicletas eléctricas?

Como hemos comentado más arriba, en el caso de Beryl, pensaron estos aparcamientos como punto neurálgico que reuniera acceso más fácil a los vehículos de movilidad personal, también como punto para descanso de peatones y, por último, para embellecer un poco los puntos donde son instalados. Pero podríamos añadir que también daría más orden a la operativa de patinetes eléctricos y bicicletas eléctricas.

Por una parte, este orden se traduciría en aceras más despejadas, con vehículos aparcados correctamente. Por otra, al estar los vehículos cargando, mejoraría la experiencia de usuario al tener disponibles patinetes y bicicletas con más carga que de costumbre. Además, esta disposición de los vehículos genera una sensación de mayor limpieza e higiene, especialmente con los patinetes eléctricos.

Pero claro, todo esto requiere un compromiso por parte del usuario que, a través de una app diseñada o actualizada para este fin, permita finalizar el viaje una vez que el patinete o bicicleta esté correctamente aparcado y enchufado. A priori no parece difícil, pero requiere más esfuerzo por parte del viajero, aunque podría ser la excusa perfecta para bonificar los viajes que terminen en estas estaciones/aparcamientos.

aparcamiento-carsharing-madrid

¿Es viable un sistema de aparcamientos o bases para patinetes eléctricos y bicicletas eléctricas?

Creemos que no hay duda que los usuarios le daríamos mucho valor. De hecho, no estamos tan lejos de esto, seguro recordáis que hace poco en Madrid se inauguraron zonas exclusivas para carsharing, al tiempo que BiciMad ofrece descuento por pillar bicicletas eléctricas de una base llena y dejarla en una con menos unidades. Así que la lógica está implantada pero por separado.

Como sucede con la mayoría de los avances tecnológicos, la micromovilidad va muchas veces por delante de la legislación, generando en muchos casos cuellos de botella en la implementación de soluciones. Desarrollar una red de aparcamientos para patinetes y bicicletas eléctricos no es nada sencillo, pero viable, además, se abre el debate en torno a dar espacio a la micromovilidad en detrimento del espacio para coches.

Pero este punto es quizás el más claro, no podemos negar que a nivel europeo se está trabajando en medidas concretas para reducir la contaminación en las grandes ciudades, las Zonas de Bajas Emisiones se irán expandiendo y este sistema puede tener cabida ya que, al fin y al cabo, los coches más contaminantes tendrán dificultades para acceder a los centros urbanos.

Más sobre bicicletas y patienetes eléctricos en Nueva Movilidad:

Con info de | Beryl – Intelligent Transport

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