Poder viajar en el puesto de piloto de tu propio coche sin la estar atento al tráfico, era una utopía. Sin embargo, durante años de arduo trabajo, ingenieros y especialistas en la materia han dedicado su tiempo para concebir la idea de los coches autónomos.

¿Qué son los coches autónomos?

Los coches autónomos son vehículos que, por cuenta propia, buscan imitar las capacidades humanas tras el volante. En particular, los vehículos autónomos utilizan Inteligencia Artificial para su funcionamiento. Es decir, son automóviles conducidos por robots de software que son capaces de copiar a un ser humano en conducción y control del vehículo.

Los niveles de autonomía

En la actualidad, estos coches cuentan con cuatro (04) niveles de autonomía. Sin embargo, se espera que en los próximos años podamos ver vehículos autónomos de nivel 5 por las calles. Estos niveles se clasifican de la siguiente forma:

  • Nivel 0 – Coches comunes y corrientes, sin capacidad autónoma alguna de conducción.
  • Nivel 1 – El coche tiene un cierto grado de asistencia para el conductor, en especial para los movimientos laterales o longitudinales. Sin embargo, el ser humano es el encargado de realizar todas las tareas de conducción.
  • Nivel 2 – Los coches ya no dependen del conductor para moverse hacia los lados. A este nivel, los vehículos se conducen prácticamente solos. Sin embargo, el conductor debe seguir atento a la vía, pues el sistema no detecta objetos y no responde ante ellos.
  • Nivel 3 – A diferencia del anterior, en este nivel el sistema detecta y da respuesta ante otros objetos cercanos. El conductor puede distraerse, pues el sistema le avisará con tiempo si necesita de su intervención.
  • Nivel 4 – El conductor ya no es necesario a este nivel. En caso que el sistema falle, tiene un sistema de respaldo que lo releva de sus funciones, llevando el vehículo a riesgo mínimo.
  • Nivel 5 – El vehículo y sus sistemas, el principal o de respaldo, son totalmente autónomos, permitiendo al coche continuar su ruta sin inconveniente alguno.

La historia de los vehículos autoconducidos

Sabemos que, desde la existencia de los vehículos, el mundo ha soñado con vehículos no sólo autónomos sino voladores. Así nos demostraban los caricaturistas de Hannah-Barbera con su serie “Los Supersónicos”. Sin embargo, la historia de los coches autónomos no es tan reciente como se cree.

No fue sino hasta 1986, cuando un ingeniero aeroespacial llamado Ernst Dickmanns, creo a base de una furgoneta de la Mercedes-Benz el primer vehículo autónomo. La llenó de cámaras, sensores y computadores. Durante unas pruebas realizadas en 1987, la furgoneta alcanzó por sí sola la velocidad de 90 Km/h.

Esta furgoneta llamó la atención del Grupo Daimler, compuesto de las más famosas compañías automotrices, entre ellas, Mercedes-Benz. Junto a un programa de inversión europeo, Daimler apoyó a Dickmanns en su investigación. Para 1994, tras el desarrollo de dos Mercedes 500 SEL autónomos, probaron que los coches autónomos son una realidad posible.

Sin duda, lo de Dickmanns y Daimler fue “enorme salto para la humanidad”, como diría Neil Armstrong. La evolución de la investigación sobre coches autónomos ha sido tal que los ha permitido convertirse en los mejores amigos del medio ambiente.

Los coches autónomos y el medio ambiente

Para nadie es un secreto que las altas emisiones de gases contaminantes producidas por los vehículos de motor convencional son perjudiciales. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, el humo de los coches representa el 13% de la contaminación ambiental.

Un estudio desarrollado por el Rocky Mountain Institute, ha concluido que los vehículos autónomos tendrán un impacto importante en el medio ambiente. Ante la posibilidad de que estos coches reduzcan la frecuencia de accidentes de tránsito, la fabricación de autopartes de protección también podrá disminuir.

De esta manera, los vehículos autoconducidos no sólo no emitirán gases contaminantes, sino que también contribuirán a disminuir la emisión de CO2 por parte de las fábricas. En otras palabras, utilizar coches autónomos reduciría hasta un 95% la emisión de CO2 y otros gases contaminantes a la atmósfera.

Los coches autónomos se convierten, de esta forma, en grandes aliados del medio ambiente. Al ser totalmente eléctricos, su uso contribuye a disminuir las densas capas de humo sobre nuestras cabezas y las afectaciones a nuestra salud.

Los avances tecnológicos son cada vez más importantes para el desarrollo de las ciudades y la transformación de estas a ciudades inteligentes. La aparición de los coches eléctricos, en combinación con los vehículos autónomos, representan una gran solución para la crisis ambiental de nuestros tiempos.