En los últimos años hemos sido testigos de un verdadero boom de scooters eléctricos y motos eléctricas, debido en gran parte al surgimiento de nuevas marcas, sobre todo asiáticas, que han ido de la mano con la expansión de servicios de motosharing por las principales ciudades de todo el continente. Sin embargo, todavía hay ciertos escollos por superar, uno de ellos es la terminología.

Probablemente os habréis encontrado con noticias de fuentes angloparlantes en las que se refieren a los patinetes eléctricos como ‘e-scooters’ o ‘electric scooters’, llegando al punto de integrar las ventas de estos en las de los scooters eléctricos tradicionales (tipo Vespa), desvirtuando -si se quiere- el potencial de los segundos en cuanto a penetración de mercado.

En un reciente estudio de Motorcycles Data, han ‘filtrado’ esos datos para ofrecer una panorámica más objetiva de las ventas de motos eléctricas y scooters eléctricos a nivel europeo. Un estudio que deja entrever que el 2020 puede ser un punto de inflexión en el segmento, dada la demanda de transporte personal sostenible y seguro de cara a los efectos de la pandemia.

La evolución de la oferta y demanda de scooters eléctricos.

Desde Motorcycles Data afirman que el mercado de estos vehículos está en su ‘infancia’ ya que no tiene, de momento, el potencial que en teoría debería tener. El desarrollo de productos ha quedado en manos de startups que son seguidas de cerca por grandes marcas que deciden dar el paso una vez que el producto, y parte del mercado, esté maduro; algo que a priori podría estar ralentizando la evolución.

Los primeros scooters eléctricos llegaron a Europa hace cosa de una década a través de marcas que han dejado esta línea de negocio, duro estacazo para el segmento. A lo largo de estos años hemos visto el lanzamiento de productos prometedores, como el scooter eléctrico de BMW, el C Evolution que, por diseño, tecnología y prestaciones, estaba llamado a ser una gran alternativa. Sin embargo, su precio pudo haber servido de ‘freno’.

Hay que remontarse a 2012 para ver un pico de ventas de scooters eléctricos, 19.000 unidades para ser exactos, pero en ese momento representaron solo el 1,22% del mercado continental de las dos ruedas. Bastó un año para ver el primer desplome, en 2013 las ventas cayeron a poco más de 11.000 unidades, equivalentes al 0,87% del total, momento que se consideró el inicio de la segunda fase.

Segunda fase de los scooters eléctricos. El primer salto tecnológico.

A mediados de la década pasada, muchas marcas se tomaron en serio el desarrollo de producto, en un movimiento en el que parece que consideraron viable la comercialización de motos eléctricas y scooters eléctricos. Un punto clave fue la autonomía, haciendo productos más realistas para un uso urbano decente. El otro punto, la calidad de los productos, haciéndolos más duraderos y atractivos.

En 2017 entraron en vigor ciertas normativas europeas que hicieron espabilar a los fabricantes de scooters eléctricos, la obligatoriedad del ABS, normativa de emisiones Euro3, provocaron que los scooters de combustión dieran un salto, los eléctricos debían responder. Al poco tiempo empezamos a ver productos como la Vespa Elettrica, símbolo por excelencia de los scooters urbanos que se electrificaba.

Tercera fase del scooter eléctrico en Europa.

Inició hace un par de años, la irrupción de múltiples marcas asiáticas con capacidad de producción, calidad relativamente buena, costes de producción bajos pero especialmente la demanda de vehículos para los servicios de scooters eléctricos de alquiler, sector que ha crecido notablemente en los últimos 3 años. La principal reflexión es que este momento está siendo dominado por ‘players’ no europeos.

Los casos más destacados, Niu, SuperSoco, Gogoro y hasta Xiaomi, cuentan con productos realmente atractivos. Aunque también hay excepciones de otras latitudes, Zero Motorcycles está dando saltos exponenciales con productos de altísima calidad que le han valido para hacer acuerdos con gigantes del sector como Polaris. En España tenemos a Silence, sus scooters eléctricos S01 y S02 son los reyes de las matriculaciones mensuales.

La evidencia de que la fórmula está funcionando son las más de 61.000 unidades matriculadas el año pasado a nivel europeo, rompiendo cualquier récord previo. Sin duda un gran pilar sobre el que apalancar el crecimiento de un segmento más que interesante, y necesario. Eso sí, casi la mitad de estas ventas recaen en manos de pocos grupos, Niu, Silence, Askoll, SuperSoco y Govecs.

Queda por ver el cierre de matriculaciones en 2020, probablemente siga la senda del crecimiento. Si miramos las ventas locales, se han matriculado más de 12.000 unidades en lo que llevamos de año, englobando motos eléctricas y scooters/ciclomotores eléctricos. Los servicios de motosharing también crecen, los más recientes: Motiños en A Coruña, Yego en Sevilla, Gecco y SEAT MÓ en Barcelona. Parece que vamos encaminados a la cuarta fase.

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Vía | Motorcycles Data

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