Hasta hace relativamente poco tiempo, Uber era una de las compañías líderes con un proyecto de conducción autónoma, de hecho, se le consideraba un competidor muy fuerte en la carrera del desarrollo de vehículos autónomos. Sin embargo, después de aquel fatídico incidente en Tempe, Arizona, que tuvo como consecuencia la muerte de un peatón, los planes de Uber Technologies, Inc. se desmoronaron rápidamente.

De hecho, las autoridades locales de Arizona han determinado que el conductor de seguridad que estaba a bordo del Volvo autónomo de Uber, es culpable de homicidio negligente, y deberá cumplir una pena de cárcel de entre 4 y 8 años. A pesar de esta noticia, los inversores de Uber están ‘ansiosos’ porque la compañía retome el desarrollo de vehículos autónomos, una línea que, en opinión de dichos inversores, podría hacer que Uber sea rentable de una vez por todas.

Siendo más precisos, los dos fondos con mayor peso dentro de Uber, SoftBank Group Corp y la firma Benchmark, han ‘animado’ al CEO, Dara Khosrowshahi, a encontrar nuevos inversores debido a las expectativas que se ciernen sobre el proyecto de conducción autónoma en términos de liquidez, se estima que los fondos se agotarán a finales de 2021 si el negocio no crece o se diversifica. Un poco de presión para Uber que deberá replantear su estrategia lo antes posible.

Las opciones de Uber para retomar el proyecto de conducción autónoma

Se barajan dos alternativas para darle un nuevo impulso al proyecto, la primera es abrir el código para que desarrolladores alrededor del mundo colaboren hasta lograr tener un producto que sea susceptible de lanzar al mercado. Claro está, esto tiene como principal reto la seguridad y la confidencialidad. La otra es seguir trabajando en un coche propio con el dinero de inversores actuales, como Toyota Motor Corp. y combinarlo con nuevos ‘players’ que se sumen.

Es una decisión clave y Uber ha perdido mucho terreno respecto a competidores clave como Alphabet (Google) y su división Waymo, o incluso Amazon que adquirió recientemente a Zoox, y hace pocas semanas han recibido la luz verde para poner vehículos autónomos en las calles de California sin necesidad de conductor/supervisor de seguridad. Sin duda, una estocada para Uber en ‘su ciudad’, en la que precisamente libra una batalla legal por su relación con los empleados.

Un panorama desolador para Uber si tenemos en cuenta los cientos de miles de kilómetros que acumula Waymo en más de 12 ciudades. Otro competidor directo, Lyft, ha superado los 100.000 viajes en Las Vegas con vehículos de Motional, proyecto de Hyundai junto con Aptiv. Cruise, la división de conducción autónoma de General Motors, ha completado 50.000 entregas autónomas desde que inició la pandemia. Uber, por su parte, mueve 10 coches a la semana en 2 ciudades.

Próximos pasos de Uber hacia la conducción autónoma

En relación a las opciones que tiene Uber, un viejo conocido de la casa, Thuan Pham (ex-CTO), ha afirmado que decantarse por la estrategia de código abierto podría acelerar notablemente la velocidad de desarrollo de Advanced Technologies Group, nombre que se le ha dado a la división. Esto podría situar a Uber como líder del sector, un movimiento similar al de Google con su sistema operativo Android que, gracias al ‘open source’ logra plantar cara a Apple.

Es una idea que se está valorando internamente, y es algo que está en manos de Eric Meyhofer, Director de ATG. Desde Benchmark, uno de los inversores de Uber, confían en que este movimiento podría revalorizar a Uber en bolsa, al tiempo que admiten que probablemente el producto en sí pierda valor, pero tendría su contraparte en la bolsa en el momento en que Uber se sitúe al frente del desarrollo de un proyecto de este calibre.

Pero surge una tercera opción para Uber, no es otra que asociarse con un partner que tenga cierto camino recorrido y así reengancharse a la carrera. Pero antes se debe aclarar, o como mínimo dejar atrás el acuerdo con Daimler que se firmó por allá en 2017 y que sigue atascado hasta la fecha, o la tentativa de sumarse a Motional, plan que se ha visto truncado por la marcha de empleados clave de ATG que estaban al frente de este acuerdo.

Según los analistas, la conducción autónoma será ‘el próximo smartphone’ refiriéndose al hype que generará, y ninguna empresa quiere quedarse fuera. Uber tiene un reto enorme, sobre todo si imaginamos a Waymo desarrollando su propio servicio de ride-hailing, Amazon incluyendo viajes gratis en la suscripción a Prime, o Lyft ganando terreno en ciudades clave. ¿Conclusión? Uber debe pisar el acelerador con la conducción autónoma si no quiere ser irrelevante.

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