La movilidad urbana compartida finalmente muestra signos de recuperación tras la irrupción de la Covid-19

El impacto del Coronavirus ha resultado un duro golpe para la economía global en muchos aspectos. Uno de ellos fue la movilidad compartida. El confinamiento, el home office, y la imposibilidad de viajar fueron circunstancias que no ayudaron. Sin embargo, todo indica que la recesión está quedando atrás. El estudio European Shared Mobility Index señala que el nivel de pasajeros de movilidad compartida de marzo del 2021 está al nivel de marzo de 2020. Esto indicaría que la industria está emergiendo de la Tercera Ola de la pandemia.

Patinetes y bicis eléctricas: la movilidad urbana compartida que no sufrió tanto

Tras un año de restricciones pandémicas, las compañías de vehículos compartidos están volviendo a la normalidad. Recordemos que incluso las empresas líderes, como Lime, sufrieron una baja de hasta el 95% de sus usuarios. El estudio European Shared Mobility Index señala que el uso compartido de bicicletas y de patinetes ha crecido en casi todas las ciudades europeas. Lo mismo para las motos eléctricas de alquiler, terreno en el cual la ciudad de Barcelona es líder absoluta en toda Europa.

Los cálculos indicaban que el 2021 sería un mejor año que el 2020 para la industria de la movilidad compartida. Concretamente, el estudio de Markets and Markets proyectaba que el crecimiento interanual de los servicios sea del 55,60% entre 2020 y 2021. Uno de los servicios más afectados es el de carsharing. La razón de esto es que, a diferencia de las bicis y patinetes eléctricos, el auto no ofrece un contacto con el aire libre. Esto aumenta las posibilidades de contagio. Sin embargo, gracias a las medidas sanitarias tomadas por empresas como Uber, Lyft, DiDi, la caída no fue tan catastrófica. 

Carsharing, el sector de la movilidad urbana compartida con más retroceso

Tras el parón provocado por el Covid-19 se ha observado un mayor interés por el uso de medios de transporte privado. Entre estos se incluye el automóvil, el patinete eléctrico y la bicicleta, sea eléctrica o convencional. Sin embargo, el movimiento hacia los vehículos de movilidad personalizada comenzó antes de la pandemia. Entre 2018 y 2019, el número total de viajes compartidos en micromovilidad en los EE. UU. Se disparó de 84 millones a 136 millones. Según una encuesta reciente, un 34% de los londinenses elegirían el patinete eléctrico para ir al trabajo.

Esta creciente demanda trajo consigo algunas consecuencias. Por ejemplo, es tal la demanda de bicicletas eléctricas que muchos fabricantes se están quedando sin stock. Además, esta tendencia obliga a las instituciones de gobierno a dictar nuevas normativas. Un ejemplo de esto es el sistema adoptado por el Parlamento Europeo. Además de una nueva normativa, se decidió adoptar el sistema eCall, un dispositivo automático de llamada de emergencia para asistir a víctimas de accidentes de patinetes eléctricos.

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Fuente | The next web

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