Una de las consecuencias de la pandemia fue el aumento del uso de todo tipo de vehículos eléctricos. Ante la necesidad de viajes individuales y al aire libre, estos vehículos son la gran alternativa al vehículo privado. Sin embargo, esta demanda trajo un problema: varias compañías de bicicleta eléctrica se quedaron sin stock. Además, la pandemia ha bloqueado la producción y el flujo de materias primas durante algún tiempo, lo que entorpece aún más la producción. En resumen, hay mucha demanda y una producción lenta.

Aumenta el uso de bicicleta eléctrica en todo el mundo

El mercado de la bicicleta eléctrica vive un momento dorado. Según un estudio, el 25% de los europeos ha utilizado una bicicleta eléctrica en 2020. En este contexto, los carriles bici avanzan en la fisonomía de varias ciudades del mundo. No solo en Europa, sino también en Estados Unidos, Asia y América Latina. De hecho, en moto.it se sostiene que los plazos para comprar una bicicleta eléctrica son aún más extensos que para comprar un Ferrari. Y todo indica que esta problemática seguirá presente en el 2022.

Está claro que para los gigantes de la industria el problema es menor. Sin embargo, para las empresas pequeñas esta falta de stock y demora en la producción puede ser un problema más grave. Empresas como VanMoof, cuyas ventas se duplicaron en un breve periodo de tiempo y que tiene en las redes sociales un importante canal de ventas. Allí, en sus redes, empezaron a tener mucha actividad de clientes con inquietudes y problemas con el producto. Aunque el porcentaje de usuarios era pequeño, generaban un ruido que era frustrante.

Regulaciones al uso de la bicicleta eléctrica: un avance necesario

Además de la producción, el otro gran tema de los vehículos eléctricos es la regulación. El problema abarca toda Europa, hasta el punto de que el Parlamento Europeo sostuvo la necesidad de que haya más regulaciones. En nuestro país, la DGT se actualizó con nuevas multas y sanciones ante situaciones que no estaban contempladas y que por lo tanto generaban un vacío legal. Entre otras cosas, la normativa prohíbe la conducción de vehículos eléctricos por aceras, y fija la velocidad máxima para estos vehículos en 25 kilómetros por hora.

Otras de las empresas de bicicleta eléctrica afectadas por el aumento de la demanda fueron Lectric Ebikes y Rad Power Bikes. En ambos casos, las compañías se vieron obligadas a reforzar su equipo con varias personas de atención al cliente. Por otro lado, es probable que este aumento de la demanda de vehículos eléctricos se sostenga en el tiempo. Según un estudio realizado por Bike Europe, el mercado de la bicicleta eléctrica en Europa se triplicará en los próximos cinco años.

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