A pesar de que en el resto de Europa se fomenta el uso combinado del tren y la bicicleta como medio de viaje sostenible, en nuestro país puede llegar a resultar difícil viajar de esta manera. Hace no mucho, Renfe, el único operador ferroviario de viajeros a nivel estatal de España, cambió su normativa respecto al transporte de bicicletas en trenes de larga distancia. Sin embargo, la nueva norma no ha venido acompañada de ninguna reforma en el material para facilitar el transporte de las bicicletas.

En teoría, Renfe permite viajar con bicicletas, pero en la práctica…

Aunque en teoría, los trenes de Largo Recorrido de Renfe permiten llevar una bicicleta, y además es gratis, en la práctica esto puede resultar más complicado. La normativa dice que las bicicletas pueden ser transportadas siempre que se encuentre plegada o desmontada dentro de una funda de unas dimensiones máximas de 120 x 90 x 40 cm (largo-alto-ancho). El problema es que esta medida no se ve respaldada con la realidad física de los trenes. Los trenes de Renfe no poseen el espacio físico suficiente para cumplir con esta norma.

Un tren español, cualquiera sea su tamaño u ocupación, solo puede llevar hasta tres bicicletas. En los Intercités franceses caben hasta 20 bicicletas. Hay espacio para ellas incluso en los nocturnos. Y en los TER o regionales, la unidad lleva un número de vagones para bicis acorde al tamaño, y en cada vagón como poco cuatro bicis. Ese es el problema, a pesar de que, en teoría, se puede llevar bicicletas sin desmontar en trenes de media distancia.

Transporte sustentable, una inversión clave en el mundo post Covid

Una iniciativa en la plataforma Change.org denuncia este problema. Con el título Más plazas para bicicletas en los trenes de Renfe, cuenta con más de 16.000 apoyos conseguidos. Las condiciones actuales hacen poco viable viajar con bicicletas para un grupo mínimamente grande. Y a eso se suma la falta de claridad de la empresa, que no deja las normas claras, y entonces todo queda sujeto a la arbitrariedad del revisor. 

Por otro lado, la inversión en infraestructura de movilidad sostenible será estratégica en el mundo post Covid. La pandemia ha impulsado el uso de estos medios de transporte, y esto se refleja no solo en el consumo de los usuarios, sino también en el desarrollo de carriles bici y desarrollo urbano. Por ejemplo, Milán ha decidido invertir 7,5 millones de euros en carriles bici y 5,2 millones para introducir más patinetes. Y esto se repite en distintas ciudades en todo el mundo, ya sea París, Bogotá o Berlín.

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Fuente: El País

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