La empresa estadounidense de micromovilidad, Bird, sigue avanzando para convertirse en un verdadero gigante de los patinetes eléctricos de alquiler. Tiene una hucha de 150 millones de dólares para esta expansión, la mayor en Europa, que irá acompañada de crecimiento en los mercados actuales con flotas renovadas y más numerosas.

Esto no hace más que confirmar, por una parte, el poderío de la empresa californiana y, por otra, el potencial de Europa como gran mercado para la micromovilidad. Hace poco compartimos los planes de Lime de invertir millones en su propia expansión a través de una nueva bicicleta eléctrica que llegará a Europa, Norteamérica y Oceanía.

El desembarco de los patinetes eléctricos de Spin en España, los avances de Voi y Tier en términos de recarga de patinetes eléctricos, son grandes noticia para un sector que viene arrastrando grandes retos a propósito de la irrupción de la pandemia y las limitaciones de movilidad en prácticamente todo el planeta.

Pero está claro que todo se irá normalizando y la gente, sobre todo en grandes ciudades, necesitará moverse, y si esta movilidad es sostenible y segura, mejor. Un punto clave de este movimiento de Bird es —precisamente— la sostenibilidad, ya que parte de ese presupuesto irá destinado a reciclaje y segunda vida a los patinetes eléctricos.

Tras la adquisición de Circ a principios del año pasado, Bird logró consolidarse en 50 ciudades europeas, con lo cual, gracias a esta nueva inversión, su presencia se duplicará. Parece que el objetivo será plantar cara a Voi, no olvidemos que los suecos también tienen mucha presencia y cuentan con un gran respaldo económico.

Pero no todo es color de rosa para Bird, ya que no lograron obtener los permisos para operar en París y todo parece indicar que sucederá lo mismo en Londres. Los beneficiados de esto han sido Lime, Tier y Dott. Pero no descartemos que Bird siga dando batalla y esté pensando en absorber algún otro operador con licencias en ciudades clave.

Bird se ha vuelto cada vez más dependiente de los ingresos de su programa de franquicias, llamado Bird Platform, en el que la empresa vende sus patinetes eléctricos más antiguos a pequeños operadores y obtiene una comisión por cada viaje. Aunque diversas fuentes afirman que esto ha llevado a algunos operadores a endeudarse profundamente.

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